ALEGORÌA AL ZAPATO...
Camina sin dejar huella. Está moldeado a figuras determinadas y a partir de las mismas hacen que llamen la atención. Hay que estar dentro de él para saber qué piensa o que hace, pero no todos tenemos ese privilegio. Hay zapatos recatados que cubren hasta la última punta del dedo, hay otros descubiertos, dejándolos a flor de piel.
Quererse uno mismo es querer los zapatos que usamos, lo portamos con elegancia cuando hay un evento especial, con desagrado cuando incomodan o no hay más que ponerse, y en ocasiones sin ellos porque prefiere andar descalzo, es decir, desnudos sintiendo la libertad
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