jueves, 11 de febrero de 2010


Hasta hace poco me adentré en el mundo de la literatura porque cuando era pequeña mi vida transcurría normalmente, iba al colegio, tomaba las lecciones, luego regresaba a la casa, hacía las tareas y después salía a jugar con mis amigos.
Mi familia en aquel tiempo por estar trabajando no dedicaban tiempo para leer, es más estoy segura que aún no han leído ninguna obra literaria. Por eso, mientras pasaba el tiempo también pasaba mi vida y puedo decir que sólo tengo memoria de haber visto unos cuentos; sí, como lo dije, vistos. No leídos. Me acuerdo principalmente de Rapunzel y Caperucita Roja, me gustaban mucho porque eran interpretados por personas, el vestuario era todo llamativo y acorde con el contexto, la escenografía parecía real y a la vez ficticia. Otro programa que veía era los cuentos de los hermanos Grimm. También me gustaban, pero no tenía idea de por qué se llamaban así. Sólo después de un tiempo supe porqué del nombre.
En la etapa de mi adolescencia, seguía sin acercarme a una obra literaria, pero confieso, y a estas alturas me da pena decir, que uno de los primeros textos que leí fue Juventud en éxtasis. En ese momento lo sentí agradable, era adolecente y todo me parecía interesante, sin embargo en el presente he confirmado que no es un texto literario como tal y no aporta nada en el mismo aspecto. Por eso, pienso que para catalogar a un libro o escritor como malo, primero hay que leer las obras y tener un bagaje literario, digo esto no porque tenga el suficiente bagaje literario, sino por que ya he leídos ciertas obras y no se comparan en lo absoluto con el texto que mencioné anteriormente.
Por otra parte, cuando cursaba los dos últimos grados del bachillerato la profesora de español nos puso a leer Quién se ha llevado mi queso y El Caballero de la armadura oxidada. Dichas obras no las leí completamente y en este instante no sé de qué tratan, incluso no tuve el interés en leerlas. Así que mi pensamiento radicaba en los idiomas y la danza todo lo contrario de la lectura. No obstante, todo ese pensamiento dio un giro y cambió todo, ahora me encuentro estudiando Licenciatura en Español y Literatura, el ¿por qué? No está bien definido, solo sé que comencé un camino lleno de letras, que por cierto me ha gustado y me gustará a pesar de los inconvenientes, igualmente me ha enseñado a ver el mundo de manera objetiva y ha cambiado mi forma de pensar y esto no quiere decir que los idiomas y la danza se hayan apartado de mí, al contrario, me siguen gustando y lo tomo como un complemento para mi vida.

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